viernes, 9 de febrero de 2018

¿Gigante con pies de barro?
Miguel Ayax González Hubbard

Periódico 4º Poder—Facebook
Lo que no pudo la voluntad popular;
lo que no hizo el vergonzoso crimen de los 43 de Ayotzinapa;
ni los cientos de miles de desaparecidos;
las casas Blanca y de Malinalco;
ni los fraudes de la llamada “Estafa Maestra”
ni siquiera el escandaloso caso de Obedrecht que cimbró países, tumbó vicepresidentes y puso entre la espada y la pared a los primeros mandatarios como los de Brasil, Argentina y otros…
 Lo logró la Caravana Chihuahua que doblegó al gobierno federal, lo obligó a entregar el dinero escamoteado e hizo que se retiraran las denuncias de la PGR en contra del fiscal y otros servidores públicos de la entidad norteña.
“Para que la acuña apriete… dice el dicho… tiene que ser del mismo palo”. Y eso es lo que ocurrió.
Tuvo que ser un gobernador estatal, un político de larga trayectoria y conocimiento quien descobijara los enjuagues del gobierno federal para premiar o castigar a los gobernadores de los diferentes Estados.
Infructuosos fueron los intentos de parar la caravana; las declaraciones del secretario de Hacienda en sentido de que no había “disponibilidad” de recursos, el silencio del presidente Peña Nieto ni los amagos de los priistas sobre la supuesta tortura a “la coneja Gutiérrez” preso por la triangulación y desvío de cientos de millones de pesos para beneficiar al partido tricolor.
No hubo poder humano que frenara la caravana que pasó por Durango, Coahuila, Nuevo León, Zacatecas y muchos otros Estados hasta que llegó el pasado domingo a la ciudad de México.
Allí, sin contratiempos, sin problemas, sin más, el secretario de Gobernación Alfredo Navarrete Prida, tuvo que aceptar las condiciones de los manifestantes a quien previamente se había acusado de hacer la marcha con fines políticos para beneficio del candidato Ricardo Anaya, postulado por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.
El dinero (que no existía) apareció. Será entregado – y sobradamente- al gobierno de Chihuahua.
Las condiciones vendrán después: que si es más de lo que pedían, que si es menos, que si lo entregarán en una sola partida o en varias… Eso es lo de menos, lo que queda en claro que, en esta ocasión, el Gobierno de Chihuahua exigió lo que consideraba suyo… y lo obtuvo.
Ahora, otros gobernadores afines al federal, quedan mal parados como el de Jalisco, como el de Coahuila cuyo gobernador afirma que este Estado es un remanso de paz en medio de un mar de sangre… refiriéndose a los de Chihuahua y Tamaulipas.
Ahora, lo deseable es que haya otros gobernadores estatales que también exijan lo que les corresponde, no que mendiguen al federal lo que éste quiera darles.
Por años el gobierno de la república ha sido el ganón con los impuestos que se cobran a lo largo y ancho del país y como dijo un ponente en la reciente reunión de regidores celebrada la semana pasada en Gómez Palacio, el impuesto de alcoholes lo cobra el gobierno federal, pero los borrachitos sí son del municipio.
Es necesario ya, urge, más equilibrio en las finanzas, urge que quien parte y comparte no se quede con la mayor parte y que los gobiernos dejen de ser sumisos (agachones, pues) al gobierno central.

Por último, vale la pena preguntar ¿y qué pasó con la cruzada contra la corrupción? ¿Seguirá? O con el “moche” a Corral ¿se acabaron las ansias moralizadoras?

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